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Inicio / - Conoce el valle del alagon:
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Podemos decir que el agua es la principal riqueza de la Comarca del Valle
del Alagón, tanto a nivel paisajístico, por los espectaculares
enclaves a los que da lugar (Los Canchos de Ramiro, el Pantano de Santa
María o Portaje, los parajes que deja a sus márgenes el
Alagón a lo largo y ancho de su cuenca), como biológico
(flora y fauna autóctona).
Las posibilidades de disfrute para el viajero de esta tierra se alargan
durante todo el año. El clima es suave en invierno y el verano
es largo y cálido. Es en los periodos de otoño y primavera
donde los paisajes de dehesa, monte y olivar ofrecen mejores posibilidades
de contemplación y disfrute.
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La niebla baja entre encinas al amanecer dando paso a un sol radiante,
en un cielo limpio, de un azul eléctrico y horizontes perfilados.
La primavera es un baño de color: en la dehesa se trasforma el
homogéneo verdor del matorral en amarillos, blancos, lilas, rojos
El regadío se peina en surcos y, en el monte más abrupto
y en el río, las aves comienzan sus periodo de nidificación
y cría.
Los panoramas más espectaculares los disfrutamos desde el recóndito
mirador de los Canchos, o los más accesibles de Aceituna y Portezuelo,
que unen patrimonio histórico y natural, y ya en Coria enclaves
como El Sierro, Los Cuestos de Mínguez o en el que se asienta la
original ermita de Nuestra Señora de Argeme.
El del Alagón es un valle abierto, largo, fértil. De diverso
y cambiante paisaje, plagado de viejos asentamientos y de nuevos poblados
de colonización, de sabrosos productos de huerta y de lo mas auténtico
de la revalorizada dehesa. Su gente es amable, festiva y laboriosa, con
fuertes señas de identidad local: lo demuestran sus tradiciones,
la originalidad y vitalidad de su artesanía, su fiestas
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El río Alagón de Noreste a Sudoeste, discurre primero
encajado, amplio y humanizado en la parte meridional y finalmente con
un violento contraste de pendientes al momento de unirse con su afluente
el Árrago, antes de diluirse en el Tajo. Es aquí donde encontramos
uno de los espacios naturales más importantes: la Sierra de la
Garrapata, con el enclave espectacular de Los Canchos de Ramiro.
El Río es la seña de identidad de la comarca. El agua aparece
unas veces mansa, accesible para los deportes náuticos y la pesca,
especialmente en los embalses de Valdeobispo y Portaje (en Ribera Fresnedosa)
o en el paso por Coria ; otras reservadas a ecosistema: cigüeña
negra, buitres, águilas, milanos, corzos, jabalíes, liebres,
zorros
A destacar son los pueblos de colonización, pedanías de
otros más antiguos: horizontales y de un blanco rotundo sobre el
verde entorno, cogiendo casi siempre las denominaciones de los usos o
fincas en las que se asentaron: El Batán, Valdencín, Valrío,
Alagón (antes del Caudillo), o los pertenecientes a Coria: La puebla
de Argeme (advocación de la patrona) y El Rincón del Obispo.
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| Sobre la antigüedad del poblamiento
de la comarca, son testigos los numerosos yacimientos arqueológicos,
el trazado de la Calzada de Dalmacia y la riqueza patrimonial de Coria y
Galisteo especialmente. La primera con su muralla tardorromana y una de
las diócesis más antiguas de la península. La segunda,
siendo uno de los restos del Paleolítico con mayor antigüedad
y poseedora de una original muralla almohade de cantos rodados.
Puentes y aceñas, abundantes a lo largo del curso del río
Alagón. El castillo de Marmionda, fortaleza en Portezuelo, puerta
de entrada a la comarca y uno de sus miradores más bellos.
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