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Inicio / - Pueblos de la sierra de gata:
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Esta comarca está compuesta por 20 municipios unidos en mancomunidad,
estos aquí mostrados son los más importantes a nivel turistico.
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Cilleros.
Al noroeste de Moraleja, en la sierra de Santa Olalla, se emplaza Cilleros
(2.218 habitantes) en medio de una campiña salpicada de encinas y viñedos
que producen un vino (blanco ligero) muy popular en la zona. La ciudad se
identifica con la antigua Cellarium («bodega») de los romanos, aunque algunos
autores discrepan e identifican a esta ciudad con Ceclavín. La villa conserva
su casco viejo repleto de casas solariegas con fachadas blasonadas abiertas
al exterior por amplios balconajes sobrevolados por aleros. Detrás del ayuntamiento
se alza la casa Grande. Más interesante resulta la visita de la iglesia
de Nuestra Señora de los Apóstoles (siglo XVI), obra de Pedro de Ibarra
con una sola nave, armazón de madera sobre arcos y cubierta de bóveda estrellada.
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Valverde
del Fresno. Al oeste de Eljas, por la Ex-513 se llega a Valverde del
Fresno (2.773 habitantes), separado de Portugal por la sierra de la Malvana.
Conserva un casco viejo con casas de arquitectura popular de entramado de
madera y adobe. La plaza Mayor, con soportales de madera, da paso a la casa
de los Frades (siglo XVIII) y a la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción
(siglo XVI), obra de Pedro de Ibarra, con sillares perfectamente encajados,
torre con espadaña, bóveda de crucería, púlpito de piedra labrada y varios
retablos barrocos. Cerca de la frontera portuguesa están los restos del
castillo de Salvaleón (siglo XII) bajo tutela de la orden del Temple por
mandato del rey leonés Fernando II. |
Eljas.
Al oeste de San Martín de Trevejo, en los límites de Salamanca y Portugal,
se encuentra Eljas (1.184 habitantes) coronada por su castillo (siglo XIV)
muy reformado en épocas posteriores a su construcción. La población, que
ha crecido en torno al castillo, conserva su aspecto medieval dominado por
la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción (siglo XV). |
San
Martín de Trevejo. Al norte de Villamiel, por una carretera sumamente
sinuosa, surge San Martín de Trevejo (1.025 habitantes), en la vertiente
oeste del Jálama, de origen celta, como demuestran algunos ídolos descubiertos,
aunque la villa actual se remonta a la Edad Media cuando perteneció a la
orden de San Juan de Jerusalén. Su conjunto urbano, declarado de Interés
Histórico-Artístico, presenta casas de entramado, galerías altas, calles
de arroyo encauzado, casas solariegas de fachadas blasonadas, poyos en las
puertas, etcétera. La plaza Mayor, porticada, con arcos y dinteles, y fuente
central, da paso al palacio del Comendador. En la plaza de San Martín destacan
el palacio de Ojesto y la iglesia de San Martín de Tours (siglos XVI-XVII)
con retablos barrocos, tallas góticas, procedentes de un retablo de Alcántara;
y tres tablas pintadas por Luis de Morales el Divino. La gente de estas
serranías todavía conserva una forma dialectal, el mañegu, mezcla de bable,
gallego, portugués y castellano. |
Villamiel.
Al norte de Trevejo, por la misma carretera de acceso a este último, se
llega a Villamiel (709 habitantes), en la ladera de la sierra de la Cachaza,
para contemplar un caserío de calles empinadas, casas de arquitectura popular
serrana y sendos edificios de interés histórico como el palacio del Deán
(siglo XVII) y la iglesia de la Magdalena (siglo XVI), con varias capillas
y curiosas sentencias populares, en sus muros, sobre la vida y la muerte
de los hombres. En Villamiel las mujeres conservan un juego popular en que
intervienen dos bolas de madera de higuera (una grande y otra pequeña):
Consiste en golpear o dar el choqui o toqui con la grande a la pequeña.
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Hoyos.
Al nordeste de Cilleros, por la Ex-513 aparece Hoyos (1.038 habitantes),
antigua residencia de verano de los obispos de Coria, con un casco viejo
repleto de bellas muestras de arquitectura popular salpicado por casonas
señoriales que hablan de la presencia de los obispos. Calles estrechas y
empinadas, plazoletas y callejuelas convierten a Hoyos en un museo al aire
libre donde abundan las portadas de medio punto, los sillares de granito,
las ventanas geminadas, los balcones de forja, las molduras, etcétera. En
la plaza Mayor está la iglesia de Nuestra Señora del Buen Varón Isglos XV-XVI),
declarada Monumento Histórico-Artístico, sobre un templo anterior de la
época tardorrománica cuya portada todavía se conserva. Además, en sus muros
hay estelas sepulcrales romanas, dos puertas góticas a ambos lados, bóvedas
estrelladas, una piramidal torre-campanario y un retablo (siglo XVIII) con
una talla de la Virgen titular (siglo XIII). |
Acebo.
Aún conserva sus casas típicas elaboradas en sillares de canteria, sus calles
con rincones típicos y fuentes naturales También presume de su Iglesia de
Nuestra señora de los Ángeles, un edificio del siglo XVI. Es una magestuosa
obra donde se unen las influencias góticas, mudejar e incluso renacentista.
Con un magnífico retablo y numerosos detalles más que destacar. Además de
la belleza del pueblo, tambien cuenta con paisajes naturales, rios, arroyos,
montañas y piscinas naturales que se encuentran muy cerca de la localidad.
En la artesania destaca la confección de encajes de bolillos, actividad
desarrollada por las mujeres en las casas y en las calles del pueblo haciendo
numerosos corros. Se pueden contemplar muestras de arquitectura popular
serrana, donde el adobe, la piedra y la madera son los elementos básicos
de edificios de hasta tres plantas, en contraste con algunos otros que demuestran
así su origen como residencia de familias nobles. |
Perales
del puerto. Con una subida entre pinares y robles con paisaje de Sierras
y Valles de gran belleza. A pocos kilómetros se halla una hermosa piscina
natural. En sus calles aún permanecen numerosas casa de típica edificación
de la serrania. En esta población hay buenos lugares para deleitarse con
la gastronomia serrana. |
Villasbuenas
de Gata. De Valverde del Fresno, la Ex-513, en dirección este, permite
llegar a Villasbuenas de Gata (545 habitantes), en las estribaciones de
la sierra de Gata, para recorrer su casco urbano de casas encaladas con
ventanas y puertas ojivales. En la plaza están los mejores edificios de
la ciudad, como la iglesia de Nuestra Señora de la Consolación (siglo XVI)
y, detrás de ella, la célebre casa de la Mujer Panzuda con el relieve de
una mujer desnuda, símbolo que identificaba a los prostíbulos. |
Gata.
Al norte de la anterior, en plena sierra de Gata, se emplaza Gata (1.303
habitantes) rodeada de pinares, olivares y terrazas de cultivo. Gata se
identifica con la antigua Catobriga romana llamada por los árabes Al-baranes.
Posteriormente, perteneció a la orden de Alcántara y a la encomienda de
Santibáñez el Alto, pero después quedó exenta y, hasta 1837, tuvo gobernador
político y militar. El caserío conserva sus calles estrechas con casas de
fachadas enjalbegadas y techumbres de teja árabe. El haberse convertido
en cabeza del partido judicial favoreció la construcción de casas señoriales
con escudos en sus fachadas. La fuente del Chorro da entrada a la iglesia
de San Pedro (siglo XVI) tardogótica con notables bóvedas de crucería y
un magnífico retablo de Pedro de Paz con pinturas de Pedro de Córdoba. La
plaza Mayor muestra un escudo de los Reyes Católicos rodeado por el toisón
de oro de Carlos I sobre el pilón de la fuente. En los alrededores quedan
restos del convento de Nuestra Señora de Moteceli y de una calzada romana.
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Torre
de Don Miguel. Al norte de la anterior, en las estribaciones de la sierra
de Gata, está Torre de Don Miguel (718 habitantes) donde tenía su «torre»
el comendador de Santibáñez el Alto. Antes de entrar en la villa aparece
la ermita del Cristo de la Misericordia (siglo XVI) con una portada atribuida
a Pedro de Ibarra. El caserío conserva el tipismo serrano en la arquitectura
de sus casas populares, en sus calles estrechas y, también, en sus casas
blasonadas. La plaza Mayor la preside un olmo con más de quinientos años
y la iglesia de la Asunción (siglo XVI) con fábrica de granito atribuida
a Pedro de Ibarra. Conserva gárgolas y bóvedas de crucería estrellada. Entre
Torre de Don Miguel y Gata están los restos del castillo de Almenara (siglo
IX), de origen árabe, con torre del Homenaje (siglo XIV) de planta poligonal.
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Cadalso.
Al este de Torre de Don Miguel, sobre un cerro rodeado de vegetación exuberante,
se emplaza Cadalso (621 habitantes) con un núcleo de casas típicas serranas
y calles estrechas. La iglesia de la Concepción (siglo XV), fortificada,
muestra fábrica de granito atribuida a Pedro de Ibarra. |
Descargamaría.
La penúltima población del norte de la comarca, Descargamaría (270 habitantes),
conserva un núcleo rural de callejuelas estrechas, algunas con bellos pasadizos
que le dan un aire medieval. La arquitectura popular muestra casas de tres
plantas construidas con los elementos propios de la sierra. Cervantes elogió
el vino de esta villa. La iglesia de San Juan el Hospitalario (siglo XVI),
con fábrica de mampostería, conserva un retablo mayor de Lucas Mitata. La
ermita del Santo Cordero (siglo XV-XVI) tiene artesonado mudéjar. La ermita
del Humilladero (siglo XVI), a 1 kilómetro del centro de la villa, alberga
un retablo del siglo XV. |
Robledillo
de Gata. Cerca de Descargamaría está Robledillo de Gata (187 habitantes),
la última de las poblaciones de la sierra de Gata en su parte norte. El
pueblo conserva su arquitectura popular con paredes de pizarra, voladizos,
techumbres de teja árabe, pasarelas de madera y profundas bodegas en los
sótanos donde envejece el vino de pitarra de Robledillo, famoso en la comarca.
En la parte alta está la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción (siglo
XVI), de planta hexagonal y pórtico circular, con un Cristo muy venerado
que se atribuye a la escuela de Gregorio Hernández. |
Santibáñez
el Alto. De Villasbuenas de Gata, en dirección este, un desvío en la
Ex-513 permite alcanzar Santibáñez el Alto (535 habitantes) que figura entre
los pueblos más hermosos de la comarca, sobre la sierra de los Ángeles.
Conserva un núcleo urbano de calles empinadas y retorcidas, con aljibes
y casas bajas de granito y techumbres de pizarra, que se desparraman en
torno al castillo (siglo IX) construido por los árabes y ocupado, después,
en el siglo XIII, por los caballeros de la orden de Alcántara a cuya encomienda
perteneció la villa. El castillo presenta restos de sus murallas, tres puertas
de arco y cinco torres de defensa redondas. Desde el lugar se contemplan
magníficas panorámicas presididas por el embalse de Borbollón. Junto al
castillo se alza la iglesia de San Pedro (siglo XVI), con fábrica de mampostería
y sillería. |
Hernan
Perez. La Villa de Hernan Perez fué fundada en 1296 por el maestre de
la Orden de Alcantara Obtuvo el titulo de Villa en 1554. Tiene una interesante
prehistoria con un rico yacimiento arqueológico. Su Iglesia de Santa Magdalena
en la plaza principal del pueblo es del siglo XVI. Y está realizada en manposteria,
tambien cuenta con la Ermita del Santo Cristo de la Paz del Siglo XVIII.
Está situada a unos pasos de los límites con las tierras Hurdanas. |
Torrecilla
de los Ángeles. La Iglesia parroquial Nuestra Señora de la Asunción
está realizada en manposteria. Con una hermosa cubierta mudejar en el prebisterio.
Hay que destacar, el alto de Los Angelito situado en lo alto de la sierra
desde donde se pueden apreciar unas marabillosas vista de la sierra, Ademas
de contar con una pequeña piscina y varios chozos para el hospedaje de los
turista y un refujio, todo construido de manera tradicional. |
Villanueva
de la Sierra. Villanueva de la Sierra es una localidad que dedica curiosos
monumentos Como el monumento dedicado al soldado caido, en conmemoración
a la guerra de Marruecos. Y el monumento y fiesta del Árbol, acontecimiento
que remonta en el pasado hacia el siglo XIX. El edificio más notable de
la localidad es la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, con su torre
del campanario levantada en silleria. |
Trevejo.
Antigua fortaleza musulmana, desde su castillo en ruinas y cuyo núcleo está
declarado de interés turístico, por la admirable muestra de arquitectura
popular serrana, que aún hoy en día, conserva construcciones de una o dos
plantas que conserva un tranquilo ambiente medieval de indudable atractivo.
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