| La Sierra de Gata, está formada por un conjunto
de amplios valles y repliegues, con algunos picos de considerable altura,
es un escalón natural entre la altiplanicie salmantina y la llanura
cacereña, presenta en sus alineaciones montañosas centrales
las cotas más elevadas: el Jálama (1.492 m), la Jañona
(1.367m) y la Bolla (1.519 m). Comprende también otras sierras menores,
como la sierra de los Angeles (1.076 m), que enlaza con Las Hurdes; la sierra
de la Malvana (1.096 m), ya en los límites con Portugal o la sierra
de Santa Olalla (860 m), la más meridional de todas. Cuya protección
medioambiental resultaría deseable bajo la figura de un parque natural
que englobase también el excepcional valle del río Arrago,
el entorno de La Cervigona, incluido el embalse de Borbollón con
su isla que alberga una extensa colonia de avifauna.
La abundancia de precipitaciones (incluso superiores a los mil milímetros
anuales) determina en la comarca un clima mediterráneo subhúmedo,
con algunos enclaves atlánticos. Domina así el paisaje de
Gata las extensas masas de roble melojo (Quercus pyrenaica) enriquecidas
con otras especies como el castaño (Castanea sativa), el roble
carvallo (Quercus robur = Quercus pedunculata) y el alméz (Celtis
australis). Por debajo de los 800 metros de altitud aparecen las típicas
formaciones de bosque mediterráneo, es decir, alcornoques (Quercus
suber) y encinares (Quercus rotundifolia), entremezclados con madroños
(Arbutus unedo), jaguarzos (Halimium ocymoides), brezales (Erica arborea
y E. Australis), jarales (Cistus ladanifer) o cornicabras (Pistacia terebinthus).
Existen grandes extensiones de pino (Pinus pinaster) y algo menor de eucaliptos
(Eucaliptus sp9 que ocuparon lo que antiguamente fueran robledales y alcornocales.
Muchas de las laderas cultivadas con pinos y eucaliptos han quedado arrasadas
y desprotegidas ante la erosión de los incendios.
La vegetación de Sierra de Gata es muy variada con más
1.175 especies diferentes, en las que se incluyen, además de las
plantas naturales, las cultivadas y las asilvestradas. Siendo cerca de
200 especies endémicas, entre las que destacan: Bufonia macropetala,
Sedum Willkommianum, Thymelaea procumbrens y Omphalodes pavoniana.
Las grandes alteraciones sobre la vegetación han repercutido negativamente
sobre la fauna de la comarca. No obstante, la Sierra de Gata representa
aún el último refugio del lobo ibérico (Canis lupus)
dentro del Sistema central. El lince ibérico (Linx pardina) se
encuentra en claro retroceso de desaparición de la zona. La nutria
(Lutra lutra), el meloncillo (Herpectes ichneumon) o el gato montés
(Felis sylvestris), pueden llegar a ser incluso frecuentes en sus hábitats.
Son importantes los enclaves del buitre negro (Aegypius monachus), en
el Valle del Arrago, la presencia de la cugüeña negra (Ciconia
nigra) y los escasos nidos de águila real (Aquila chrysaetos).
El cercano embalse de Borbollón, encantador largo donde las agua
manaban a borbollones, es el punto de invernada y nidificaciónde
gran número de aves como la garcilla bueyera (Bubulcus ibis), garza
real (Ardea cinerea), garceta (Egretta garzetta), entre otras especies.
Entre las aves invernantes destaca la grulla (Grus grus), con cerca de
1.500 indivifuos que se congregan en unas 9.000 hectáreas alrededor
del pantano.
De las especies cingéticas es abundante el jabí (Sus escrofa),
y en los ríos destaca la trucha (Salmo trutta fario).
Disfruta de un clima benigno, altas precipitaciones, entre 800 y 1.300
mm. de media anual, la temperatura media es de 14,5 ºC. En el interior
de los valles se forman unos microclimas favorables para todos los sistemas
ecológicos y cultivos hortofrutícolas. Con una superficie
de 110.694 hectáreas.
Su orografía la componen formaciones montañosas del Cretáceo;
con cumbres con una media de 1.000 a 1.200 metros y la Bolla 1.519 metros.
Formando la comarca por cinco valles importantes: los ríos Elijas,
Rivera Trevejana, Rivera de Acebo o Cervigona, Rivera de Gata y río
Arrago.
Una interesante vegetación cubre sus laderas. Se encuentra aquí
la vegetación Atlántica y la vegetación Mediterránea,
como demuestran los espesos brezales abundantes en la parte alta y los
jarales en las llanuras del Sur. En la cabecera de los valles, conserva
especies botánicas de extraordinario interés: abedules ibéricos,
acebos, enebros, encinas rupícolas, mostajo y roble melojo. Extensos
pinares de repoblación en sus laderas; y en las zonas bajas encinas
y alcornoques.
La fauna de la Sierra es de una importancias por su rareza y su distribución,
encontrándose más de 200 especies de vertebrados, destacando
las especies protegidas como lobos, buitre negros, linces, cigüeñas
negras y meloncillo.
La agricultura es la base fundamental de la economía en la comarca,
sobresaliendo el olivar con 14.000 hectáreas de superficie; el
viñedo ocupa unas 300 hectáreas; también se cultivan
naranjos, castaños, higueras, cerezos y frutos diversos (kiwi,
endrino, frambuesas, etc).
La Sierra de Gata, está formada por un conjunto de amplios valles
y repliegues, con algunos picos de considerable altura, es un escalón
natural entre la altiplanicie salmantina y la llanura cacereña,
presenta en sus alineaciones montañosas centrales las cotas más
elevadas: el Jálama (1.492 m), la Jañona (1.367m) y la Bolla
(1.519 m). Comprende también otras sierras menores, como la sierra
de los Angeles (1.076 m), que enlaza con Las Hurdes; la sierra de la Malvana
(1.096 m), ya en los límites con Portugal o la sierra de Santa
Olalla (860 m), la más meridional de todas. Cuya protección
medioambiental resultaría deseable bajo la figura de un parque
natural que englobase también el excepcional valle del río
Arrago, el entorno de La Cervigona, incluido el embalse de Borbollón
con su isla que alberga una extensa colonia de avifauna.
La abundancia de precipitaciones (incluso superiores a los mil milímetros
anuales) determina en la comarca un clima mediterráneo subhúmedo,
con algunos enclaves atlánticos. Domina así el paisaje de
Gata las extensas masas de roble melojo (Quercus pyrenaica) enriquecidas
con otras especies como el castaño (Castanea sativa), el roble
carvallo (Quercus robur = Quercus pedunculata) y el alméz (Celtis
australis). Por debajo de los 800 metros de altitud aparecen las típicas
formaciones de bosque mediterráneo, es decir, alcornoques (Quercus
suber) y encinares (Quercus rotundifolia), entremezclados con madroños
(Arbutus unedo), jaguarzos (Halimium ocymoides), brezales (Erica arborea
y E. Australis), jarales (Cistus ladanifer) o cornicabras (Pistacia terebinthus).
Existen grandes extensiones de pino (Pinus pinaster) y algo menor de eucaliptos
(Eucaliptus sp9 que ocuparon lo que antiguamente fueran robledales y alcornocales.
Muchas de las laderas cultivadas con pinos y eucaliptos han quedado arrasadas
y desprotegidas ante la erosión de los incendios.
La vegetación de Sierra de Gata es muy variada con más
1.175 especies diferentes, en las que se incluyen, además de las
plantas naturales, las cultivadas y las asilvestradas. Siendo cerca de
200 especies endémicas, entre las que destacan: Bufonia macropetala,
Sedum Willkommianum, Thymelaea procumbrens y Omphalodes pavoniana.
Las grandes alteraciones sobre la vegetación han repercutido negativamente
sobre la fauna de la comarca. No obstante, la Sierra de Gata representa
aún el último refugio del lobo ibérico (Canis lupus)
dentro del Sistema central. El lince ibérico (Linx pardina) se
encuentra en claro retroceso de desaparición de la zona. La nutria
(Lutra lutra), el meloncillo (Herpectes ichneumon) o el gato montés
(Felis sylvestris), pueden llegar a ser incluso frecuentes en sus hábitats.
Son importantes los enclaves del buitre negro (Aegypius monachus), en
el Valle del Arrago, la presencia de la cugüeña negra (Ciconia
nigra) y los escasos nidos de águila real (Aquila chrysaetos).
El cercano embalse de Borbollón, encantador largo donde las agua
manaban a borbollones, es el punto de invernada y nidificaciónde
gran número de aves como la garcilla bueyera (Bubulcus ibis), garza
real (Ardea cinerea), garceta (Egretta garzetta), entre otras especies.
Entre las aves invernantes destaca la grulla (Grus grus), con cerca de
1.500 indivifuos que se congregan en unas 9.000 hectáreas alrededor
del pantano.
De las especies cingéticas es abundante el jabí (Sus escrofa),
y en los ríos destaca la trucha (Salmo trutta fario).
Disfruta de un clima benigno, altas precipitaciones, entre 800 y 1.300
mm. de media anual, la temperatura media es de 14,5 ºC. En el interior
de los valles se forman unos microclimas favorables para todos los sistemas
ecológicos y cultivos hortofrutícolas. Con una superficie
de 110.694 hectáreas.
Su orografía la componen formaciones montañosas del Cretáceo;
con cumbres con una media de 1.000 a 1.200 metros y la Bolla 1.519 metros.
Formando la comarca por cinco valles importantes: los ríos Elijas,
Rivera Trevejana, Rivera de Acebo o Cervigona, Rivera de Gata y río
Arrago.
Una interesante vegetación cubre sus laderas. Se encuentra aquí
la vegetación Atlántica y la vegetación Mediterránea,
como demuestran los espesos brezales abundantes en la parte alta y los
jarales en las llanuras del Sur. En la cabecera de los valles, conserva
especies botánicas de extraordinario interés: abedules ibéricos,
acebos, enebros, encinas rupícolas, mostajo y roble melojo. Extensos
pinares de repoblación en sus laderas; y en las zonas bajas encinas
y alcornoques.
La fauna de la Sierra es de una importancias por su rareza y su distribución,
encontrándose más de 200 especies de vertebrados, destacando
las especies protegidas como lobos, buitre negros, linces, cigüeñas
negras y meloncillo.
La agricultura es la base fundamental de la economía en la comarca,
sobresaliendo el olivar con 14.000 hectáreas de superficie; el
viñedo ocupa unas 300 hectáreas; también se cultivan
naranjos, castaños, higueras, cerezos y frutos diversos (kiwi,
endrino, frambuesas, etc).
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