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Hablar de flora en Las Hurdes, es hablar de variedad y coexistencia entre
los árboles y plantas autóctonos y las repoblaciones a las
que ha sido sometida la comarca.
Lo poco que se sabe sobre la vegetación hurdana está escrito
en los barrancos y tierras de Las Hurdes.
Al entrar en Las Hurdes podemos ver un paisaje verde, una sábana
que cae por encima de las sierras y montes tiñéndolo todos
de verdor y frescura. La mayor parte de lo que podremos divisar será
el verde de los pinos, pero no hay que confundirse, los pinos son una
especie que se ha utilizado para la repoblación. La verdadera flora
de las Hurdes la podemos encontrar en veredas recónditas y paisajes
abruptos y virginales. Así, podemos encontrar combinaciones tan
interesantes como los bosques de encinas y madroños de zonas umbrosas,
los enebrales de laderas rocosas, las alisedas de los cursos fluviales
o los bosques mixtos de roble, encina, alcornoque y quejigo que se encuentran
en un estado de conservación excepcional.
La presencia en algunos casos de especies arbóreas raras como
el acebo, mostajo y, sobre todo, el tejo, configuran un escenario natural
que ha sido muy poco valorado en general y al alcance de caminantes pacientes
y aventureros.

Tipos de FLORA:
- Encina.
Especie muy abundante y autóctona que aparece tanto en partes bajas
de la sierra como entre las pizarras de las laderas más empinadas.
- Madroño.
Cuyos llamativos frutos son un buen alimento y reclamo para la fauna.
Aparece en las partes altas y bajas de la comarca.
- Tejos.
El tejo, nombre genérico "Taxus", crece generalmente
de manera aislada o dispersa y al amparo de otros bosques y es venenoso
para el hombre. Una de las especies más antiguas de Europa, presentes
en el viejo continente desde la edad Terciaria. Constituye una verdadera
reliquia botánica que aún pervive en el extremo norte de
la provincia de Cáceres. Los Tejales de El Cerezal, en Las Hurdes,
son el núcleo mejor conservado de Extremadura. Y desde el 27 de
Abril de 1.999 se constituye en el primer espacio protegido de Las Hurdes.

Es un árbol pequeño que por lo general alcanza entre 6
y 12 metros de alto. Su copa piramidal está formada pr ramas en
horizontal o ascendentes, y estas por hojas aciculares de color verde
oscuro por el haz y algo más claro por el envés. Colocadas
en doble fila, a modo de peine. El tronco es largo y sinuoso, cuya corteza
de color pardo rojiza se desprende mostrando manchas rojizas.
Habita en los barrancos y laderas umbrosas de suelos frescos, preferentemente
calizos, aunque se adapta a los silíceos. Se puede encontrar en
altitudes desde el novel del mar hasta los 2.000 metros. Es una especie
de amplísima variedad ecológica
- Encontramos muchos más tipos de flora como puede ser aliso,
sauce, fresno, acebo, durillo, arraclán, zarzas, roble, ... Así
como especies cultivadas castaños, olivos, cerezos, ...
Árbol Milenario: "El enebro de las mestas"
A pocos kilómetros de Las Mestas, justo al inicio de la subida
al monasterio de Las Batuecas y dentro del pueblo, en un altozano a la
izquierda, se encuentra este venerable enebro. Árbol singular,
con varios cientos de años (350 estimados), que debió ser
traído desde los montes cercanos a Batuecas.
Se trata de un árbol urbano ubicado en un pequeño espacio
de 75 metros cuadrados entre dos edificios en un terreno de mucha pizarra.
El enebro tiene una silueta atípica ya que su tronco es grueso,
muy alto, limpio de ramaje, sólo coronado en su extremo por una
copa extrañamente péndula. A unos nueve metros de altura,
desde un mismo punto, se ramifica en numerosos cimales con disposición
enmarañada que, la principio, se elevan, pero rápidamente
se arquean hasta tomar disposición péndula, llegando la
ramillería secundaria a poca distancia de la base.
En las aguas de los ríos podemos encontrar a algunas parejas,
cada vez más escasas, de nutrias. Especie de gran agilidad y destreza
en el agua que encuentra su alimento en los ríos, alimentándose
de truchas, barbos, bogas, etc.

También nos podremos encontrarnos en estas bellas tierras con
dos cazadores alados de río: el mirlo acuático y el martín
pescador.
Un ave en peligro de extinción como es la cigüeña negra
a la que podremos ver en los remansos de los ríos en busca de alimento.
Además de estos en el apartado de variedades de aves son muy abundantes
los azores, gavilanes, oropéndolas y ruiseñores que llenan
de trinos las riveras de los ríos.
En los roquedos serranos nidifican algunas grandes rapaces, como el águila
real, águila perdicera, buitres leonados, alimoches y el cada vez
más escaso buitre negro que surcan los cielos de estos parajes.
Al anochecer el ulular del cárabo y la silueta del búho
real nos anuncian los misterios de la noche.
Reptiles, muy ligados al agua, son el lagarto verdinegro y los galápagos
europeo y leproso. De entre los anfibios podemos destacar a la salamandra,
sapo común y tritones ibérico y jaspeado.

Como podemos observar una gran cantidad de especies están intimamente
ligadas a la gran cantidad de ríos que existen en Las Hurdes.
Históricamente el lobo ha tenido gran repercusión en las
fantasías y miedos de los hurdanos. Esto fue en la antigüamente,
ya que en la actualidad son escasos los lobos que quedan.
Esta espece se encuentra protegida por la ley para su conservación
al igual que el gato montés y el erizo común o las cabras
salvajes.
También pueden ver en la comarca al águila calzada, milano
negro, águila ratonera, águila perdicera, alcotán,
arrendajo, pito real, cuervo y autillo entre otras muchas especies.
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