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Según la memoria histórica que conservan los lugareños,
la fiesta de "La Enrama" data de hace unos 130 años atrás,
teniendo en sus orígenes, según parece, una cierta relación
con cultos de carácter regenerativo, propios de comunidades socio
- céntricas y endogámicas opuestas a que cualquiera de sus
miembros busque vínculos maritales fuera de su clan o tribu.
La fiesta se realiza en período estival, alrededor del día
24 de agosto, día en que se conmemora a San Bartolomé o
San Bertol.
Consiste "La Enrama" en un emparejamiento temporal de mozos
y mozas solteros del pueblo, a fin de facilitar futuros noviazgos.
La fiesta comienza unos días antes a la celebración final,
con el ritual del sorteo de dichos mozos y una vez que las mozas ya están
todas en sus casas (éstas no pueden asistir al sorteo). Se tienen
preparadas unas bolsas con los nombres de los mozos y de las mozas por
separado. Desde el Torreón, los "cantaoles" comienzan
a sacar las papeletas a la vez que van gritando ¿con quién
digo?, ¿con quién diré? La burra cana con el Tío
José, a continuación se saca la papeleta con el nombre
del chico y de la chica y se canturrea al son del tamboril: ¿va
bien? ¡Bien va! ¡Y si no
que se joda, que se joda, que
se joda!, produciéndose así ya los emparejamientos, que
posteriormente se harán públicos. Estos nuevos novios lo
son ya formalmente a todos los efectos.
A partir de aquí, comienzan los preparativos, en donde las mozas
confeccionan unos preciosos y originales ramilletes a partir de flores
y juncos silvestres, entrelazadas y atadas con un lazo de seda blanco.

El día de San Bertol comienza la ronda. Los mozos, ataviados con
su chaqueta, recorren las calles del pueblo acompañados por el
tamborilero en busca de su pareja en suerte. En la misma puerta de la
pareja, la moza le coloca en la solapa de la chaqueta del novio el consiguiente
ramo, cumpliendo así el ritual. Los novios son recibidos con aplausos
y vítores. Así sucesivamente, se recogen a todas las parejas
del pueblo, finalizando todos en la plaza del pueblo.
Una vez que todos han recogido a su pareja, comienza la denominada "Jota
del arco", que consiste en hacer un arco con los brazos de las parejas,
pasando por debajo de ellos una tras otra, así hasta dar la vuelta
completa a la iglesia. Terminada la vuelta, comienza la verbena popular,
en donde cada pareja tiene la obligación de iniciarla con un baile.
Después, el mozo invita a la novia a sangría, y es en ese
momento donde la pareja decide si continúan o no con su noviazgo.

Y así finaliza esta fiesta, con renombre y tradición en
toda la comarca. A través de esta fiesta, algunos participantes
han llegado a contraer posteriormente matrimonio.
En la actualidad, en Pinofranqueado hay más de tres familias que
se han formado a través de estos "rituales".
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