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Inicio / - Pueblos del valle del jerte:
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Esta comarca está compuesta por estos municipios unidos en mancomunidad,
que se reparten, de forma desigual, los menos de quince mil habitantes
que pueblan la comarca, desde estos enlaces puede ver la historia de cada
localidad y el patrimonio historico-artistico de cada uno de ellos, si
deseas aportar algo que no este expuesto, contactanos mediante la sección
contacto.
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Barrado "Altitud: 796 m. Habitantes: 580"
Nace como núcleo pastoril a finales del medioevo, recostado entre
dos Valles, El Jerte y La Vera. Obtiene el título de Villa en el
siglo XVII, única entre las poblaciones serranas del Valle. Su
economía ganadera fue evolucionando hacia la producción
agraria, con explotaciones de castaños, cerezos y demás
frutales de la zona. Dentro de su término se enclava una estación
meteorológica, punto obligado de referencia para los estudios geográficos
sobre las áreas colindantes. Pueblo con aires pintorescos debido
a la disposición urbana adaptada a la pendiente, y a la conservación
de su arquitectura popular. Se confunde el entramado de adobe y madera
con los muros de mampostería, más propios del aspecto serrano.
Poseedor el caserío de casas que ennoblecen sus fachadas con dinteles
inscritos y sillares en recercos de vanos. El edificio más sobresaliente
es la iglesia parroquial, dedicada al santo mártir San Sebastián.
Situada en la parte alta del pueblo, emerge notoriamente, merced al capitel
piramidal en que remata su esbelta torre. El ingreso a la iglesia se realiza
por tres puertas. La de más arte se sitúa en la Epístola,
con arco de medio punto, moldurado y pometeado como corresponde a su fábrica
del siglo XVI. Destaca la cúpula de media naranja que data del
siglo XVIII, al igual que su ajustado retablo mayor, que hace gala de
una ornamentación bastante abigarrada, en la que se aprecia la
mano barroquizante de los entalladores locales, los hermanos de La Inzeira
Velasco, prolíficos retablistas que dejaron obras por las iglesias
de las comarcas vallejerteña y verata. A destacar además
la ermita de Nuestra Señora del Viso, edificio popular del siglo
XVIII con retablo de la misma época.
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Cabezuela del Valle "Altitud: 515 m. Habitantes: 2.430"
Su casco histórico está declarado Conjunto Histórico-Artístico.
Se encuentra ubicada en la parte central del Valle del Jerte. Comunicada
por el Puerto de Honduras con Hervás y a través de la carretera
nacional 110 con Plasencia. Bañada por el río Jerte. En
este punto se encuentran gran cantidad de charcos: Picaza, Pesquerona...,
con una pendiente del 2,5 % aproximadamente. Su casco histórico
rompe la estructura lineal de las demás villas, y presenta una
forma urbanística triangular. Desarrolló verticalmente su
urbanismo, desde un breve cerro en el que se fundó, en tiempos
medievales, el primer núcleo poblacional "La Aldea".
Luego fue descendiendo por las laderas hasta detenerse en los altos bordes
del Jerte, límite natural del caserío. Éste resulta
muy pintoresco, con calles repinadas, vías laberínticas,
callejones umbríos (calleja de la Cárcel o el Portal Viejo)
que evocan su diseño medieval de judería. Ésta se
encontraba ésta esparcida, según documentos, por ciertas
calles apartadas del lugar, y a finales del siglo XV se les quedaba estrecho
el sitio. Los Reyes Católicos les conceden la facultad de ampliar
la judería de forma y modo que puedan desenvolver cómodamente
en ella sus oficios. Pero, antes de transcurrido un año de la autorización,
tienen que dejar sus viviendas recién adquiridas para marchar al
exilio definitivo, obedeciendo el Decreto de Expulsión de 1492.
En su término municipal se encuentran los restos del despoblado
de Vadillo. La calle principal está constituida por una vía
paralela al río, dividida en tres tramos: calle del Puente, la
Plaza y calle del Hondón, en cuyo extremo se levanta un artístico
"Crucero". En esta calle tienen asiento los edificios de mejor
porte, bastante de ellos con fachadas de sillares, en las que se exhiben
escudos nobiliarios, símbolos, anagramas y leyendas pías.
La renovada Casa Consistorial tiene una hornacina en su balcón
donde se hospeda el busto de un insigne cabezueleño, José
María Muñoz, filántropo famoso en la anterior centuria.
El Ayuntamiento se corona con esbelta espadaña relojera. Llaman
la atención los amplios asoportalamientos que se desarrollan en
uno de los laterales de la Plaza. Al resguardo de los profundos portales
se celebran animados mercadillos cada viernes. La iglesia de San Miguel
Arcángel se encuentra asentada sobre el solar de la que fuera sinagoga
de los hebreos, donada por merced regia al concejo cabezueleño
en 1494. Posee una sola nave dividida a su vez en cuatro tramos. Su aspecto
robusto está reforzado por cinco contrafuertes al exterior que,
en el interior, se corresponden con arcos fajones. Con coro a los pies
y un precioso retablo barroco en la cabecera completamente dorado, que
posee una gran calidad artística, y se debe al entallador castellano
Juan de Arenas, realizado entre los años 1681-1683. Los dos accesos
son bastantes sobrios, sin apenas decoración. La torre de campanas
adosada a la construcción es más antigua que el resto de
la obra. Otras construcciones religiosas son las ermitas, todas pertenecientes
al período barroco (siglo XVIII). La más importante, tanto
por su riqueza artística como por la devoción de las gentes
de Cabezuela, es la de su patrona: La Virgen de Peñas Albas. Destaca
en esta ermita el retablo, las pinturas de la bóveda y la propia
imagen de la Virgen. La arquitectura exterior es bastante sobria. Dentro
de las fiestas populares es interesante destacar "La Quema del Judas".
Monigote relleno de paja, pólvora y petardos, que es paseado por
todo el pueblo. Se le prende fuego en la noche del Sábado de Gloria
a las doce de la noche en las orillas del Jerte. En Cabezuela del Valle
se puede visitar el Museo de la Cereza y el Centro de Interpretación
sobre el Agua.
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Cabrero "Altitud: 739 m. Habitantes: 478"
Nació a finales del Medievo como núcleo pastores que aprovecharon
las excelentes condiciones del lugar para la ganadería, extendiéndose
en la ladera occidental de la sierra de Piornal. Estuvo supeditado a Piornal
durante siglos en calidad de simple barrio o anejo. Mucho ha sufrido su
vecindario por carecer de término propio, que no ha conseguido
hasta la etapa contemporánea. La aldea serrana constituye un laberinto
urbano de callejones entrecruzados y en pendiente. Su arquitectura, participa
de ambas modalidades vallejerteñas, la montañesa en la que
predominan los mampuestos, y la arquitectura entramada con sobresalientes
solanas. El desarrollo urbanístico de los últimos decenios
se extiende en todas direcciones alrededor del casco viejo, si bien es
en la carretera donde se concentra. Su monumento más característico
es la parroquia de San Miguel, obra del siglo XVIII, rematada en el año
1758, edificado sobre los restos de un templo anterior del siglo XVI.
De su exterior es interesante mencionar la espadaña, situada sobre
el muro de los pies, y las dos portadas con dintel en el lado del Evangelio,
con arco semicircular en la de los pies. De su contenido sobresale, entre
otras tallas policromadas, la de su titular, obra del siglo XVIII.
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Casas del Castañar "Altitud: 675 m. Habitantes: 740"
Recostada sobre la falda de la Sierra de San Bernabé, Casas del
Castañar despliega su término por la vertiente meridional
del Valle. Debe su origen a los secaderos y viviendas que los vecinos
de Asperilla iban levantando en el extenso bosque de castaños que
asilvestraba esa ladera de montaña. En su término municipal
se encuentran los restos del Castro Celta de Villavieja y el despoblado
medieval de Asperilla. Quien hoy viaje por la carretera que lo cruza creerá
que se trata de un pueblo sumamente modernizado, a juzgar por los edificios
levantados en sus laterales. Sin embargo, tomando cualquiera de las vías
descendentes, se penetra en un caserío antiguo, llamativo y pintoresco,
de elevadísimas casas entramadas, con solanas en el último
nivel para mejor recibir el sol que secaba los pimientos, los higos, los
melocotones, etc. Sorprenden las fachadas enjalbegadas, con encalados
reverberantes que llegan hasta las vigas de la planta primera. Al igual
que en otras poblaciones serranas, su urbanismo adolece de falta de planificación,
con vías sinuosas y estrechas, ensombrecidas por los altos edificios.
Su arquitectura popular justifica sobradamente un moroso paseo, observando
a detalle las viviendas y la vida que anima las calles. A destacar en
el aspecto monumental es la iglesia de San Juan Bautista. Obra del siglo
XVI. Torre prismática en el exterior adosada al lado sur de la
cabecera, con dos cuerpos y remate de tejadillo a cuatro vertientes. La
puerta de acceso se encuentra también en el lado de la epístola,
con sencillo arco de piedra de medio punto bajo tejaroz moderno.
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El Torno "Altitud: 769 m. Habitantes: 1033"
Llamado también "El Mirador del Valle" por las magníficas
vistas que desde este pueblo se pueden contemplar de todo el Valle del
Jerte. El término de El Torno estuvo habitado desde tiempos prehistóricos;
prueba de ello son los utensilios de piedra tallada (hachas, puntas de
lanza) dispersos por todo el territorio y las tumbas antropomorfas halladas
en las fincas "El Mojigato", "Romanejo" y en el "Prado
Camacho", fechadas en la Edad del Hierro. En esta época todos
estos territorios dependían del castro de "Los Riscos de Villavieja".
La huella romana se deja ver por columnas que se han descubierto en la
finca de "Romanejo". En los cerros de "La Butrera"
y "los Viñazos" quedan restos de un tejar árabe.
Los bravos torniegos, al mando del alimañero "Tío Picote",
supieron resistir exitosamente a los franceses del mariscal Soult. Éste,
en venganza por las continuas derrotas de sus dragones a manos de un puñado
de inexpertos serranos, prendió fuego a la población, utilizando
como teas el lino que se secaba en las solanas aquél trágico
agosto de 1809. El núcleo original cuenta con algunas calles muy
interesantes, como la calle Portugal y la del Barrio del Castillo, con
las casas entramadas con solanas. En la iglesia de la Virgen de la Piedad,
de mediados del siglo XVI, llama la atención el retablo barroco.
En la Sierra de El Torno, se pueden encontrar más de un centenar
de "Chozas"; antiguas construcciones pastoriles enteramente
de piedra.
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Jerte "Altitud: 604 m. Habitantes: 1372"
Situado en el curso del valle. Núcleo de innegable atractivo paisajístico.
Huertos, prados y cerezos que pueblan los bancales de las escarpadas laderas
de las sierras de Tormantos y Candelario ascendiendo a ambos lados de
su caserío. La localidad se organiza urbanísticamente mediante
dos largas calles, Coronel Golfín y la carretera, que evidencian
un recorrido longitudinal en torno al viejo camino que remonta el valle.
Arquitectura popular entramada que aún puede admirarse entre sus
callejas. Casas blasonadas con paramentos de cantería en el Barrio
de los Bueyes, que sobrevivió al saqueo perpetrado durante la Guerra
de la Independencia, 1809, por las tropas francesas del general Soult.
En la calle Ramón Cepeda se ven edificios notables, de nobles sillares,
arco de medio punto y escudo con orla, cuando no algún que otro
dintel donde está inscrita la fecha de construcción, en
el siglo XVIII. La Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Asunción
es el monumento más representativo. Edificio de mampostería
con refuerzos de sillería en esquinas y soportales. La mayor parte
de su fábrica corresponde al siglo XVIII, aunque cuenta con elementos
anteriores a esa fecha. A unos pocos metros se alza la torre, de aires
defensivos, otra medieval como sugiere su arco apuntado. Adosada al muro
de la torre, vierte los caños una fuente pública con un
ancho pilón en el que abrevan las caballerías. Es interesante
resaltar la situación de la ermita consagrada al Cristo del Amparo.
Edificio popular del siglo XVIII, realizado con aparejo de mampuesto y
sillares esquineros. También se puede visitar en Jerte un Centro
de Reproducción de Salmónidos y el Centro de Interpretación
sobre la fauna y flora de la Reserva Natural de la Garganta de los Infiernos.
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Navaconcejo "Altitud: 458 m. Habitantes: 2.182"
Esta villa ribereña del Jerte está enclavada en medio de
la cuenca. Empezó siendo un concejo medieval: Nava del Concejo.
Fue durante el siglo XV acoge a los habitantes del poblado "Peñahorcada",
destruido por una crecida del río Jerte. Su urbanismo original
responde a la estructura de pueblo-calle, si bien en la actualidad la
carretera actúa como la arteria más importante en cuanto
a ubicación de las ofertas de diversión y residencia prestigiada.
La antigua calle Real, larga y paralela al río, se abre al norte
con un bello crucero, y a lo largo de su recorrido nos encontramos con
llamativos edificios entramados con solanas muy voladas y pletóricas
de flores. "La Fábrica de Sayales" es una construcción
fechada en 1625 de gran interés, con arcadas clásicas en
la trasera, y en la fachada principal, exhibe inscripciones en las tozas
de los vanos. En la actualidad no queda nada de lo que fue la fábrica
de sayales, el edificio se utiliza como Casa de Cultura. Nuestra Señora
de la Asunción es la Iglesia Parroquial de Navaconcejo. Datada
en su parte más antigua, cabecera y sacristía, en la segunda
mitad del siglo XVI, como testimonia el escudo del obispo Ponce de León
en la sacristía. Esbelta y admirable se manifiesta la torre, alzada
con sillares, que consta de tres cuerpos separados por abultadas molduras.
El retablo mayor presenta las características barroquizantes de
mediados del siglo XVIII. Se conservan dos ermitas barrocas. La del Cristo
del Valle, realizada con mampuestos y refuerzos de cantería y la
Iglesia de San Jorge que alberga un retablo del XVII con tallas. "La
Casería" es una finca que alberga el convento franciscano
de Santa Cruz de Tabladilla, actualmente transformado en casa rural.
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Piornal "Altitud: 1.175 m. Habitantes: 1581"
Situado a caballo entre el Valle del Jerte y la Vera. Es el pueblo más
alto de la región. Debe su nombre a la abundancia de piornos, pero
lo que hoy día confiere verdadera personalidad a Piornal es el
cerezo, y tal es el número de ellos, que en floración, panorámicas
desde cualquier ángulo, ofrecen idéntica vista a la que
nos sugeriría un paisaje nevado. La localidad, de irregular urbanismo,
es muestrario de la arquitectura serrana más depurada y representativa
de la comarca del Jerte. El exterior de las viviendas es austero, acorde
con las adversas condiciones del clima, con empleo de sillares de granito
como refuerzos esquineros o recercos de vanos. Contrastando con la arquitectura
popular destaca el Palacio del Obispo Pedro González de Acevedo,
construcción de carácter señorial. En la fachada
conserva pórtico de acceso, así como escudo episcopal. En
el aspecto religioso destaca la Iglesia de San Juan Bautista, edificio
del siglo XV derribado en los años 60 para ser sustituido por otro
más moderno. Del primitivo templo gótico sólo queda
la torre campanario. Se eleva en dos cuerpos, y puede encuadrarse en el
siglo XIV. Interesante es destacar la ermita de Nuestra Señora
de la Concepción, obra de mampostería y refuerzos de cantería,
que data del siglo XVIII. Las plazas tienen en medio fuentes de piedra,
con pilones cuadrilongos o pentagonales. Una fuente peculiar, si bien
hoy alterada por pretenciosas mistificaciones, es la situada a la entrada
sur, en la que se representan varios lobos, animales tan estrechamente
vinculados al altiplano ganadero. En alguna de sus calles se puede ver
correr el agua por medio del enrollado. Destacan las magníficas
vistas al Valle del Jerte y a la Vera y en su sierra, cuenta la leyenda,
que se encuentra la cueva de la Serrana de la Vera.
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Rebollar "Altitud: 622 m. Habitantes: 265"
Su nombre procede de "Rebollo", "Monte de roble pequeño".
Localidad situada en una empinada ladera de la margen derecha del Valle
del Jerte. El cerezo, como en otros municipios, es el principal exponente
económico. Es el suyo un urbanismo característico de serranía,
de callejones estrechísimos, tortuosos y repinados. Pese a esa
caótica estructura urbana, Rebollar equivale a un pequeño
museo vivo de arquitectura popular. Aleros y balcones casi se tocan y
algunas de sus viviendas, las dos Casas del Canchal se alzan sobre impresionantes
moles de granito, dando la impresión de casas colgantes. Las casas
tienen prodigiosos huertos traseros donde crecen limoneros, naranjos,
granados, parrales, lauros e higueras. La Iglesia parroquial de Santa
Catalina, humilde construcción del siglo XVII, ha sido recientemente
reformada. Consta de una nave interior de dos tramos y cabecera, todo
dividido por arcos de medio punto y cubierto a base de techumbre de madera
a dos aguas. El templo alberga una píxide de plata de estilo gótico-renacentista,
donada por el obispo Gutierre de Vargas y Carvajal, según consta
en el escudo de la peana.
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Tornavacas "Altitud: 871 m. Habitantes: 1416"
Participa en la Reconquista durante la "Batalla de la Vega del Escobar"
siglo X, donde adquiere su nombre y el escudo de armas. Tornavacas se
refiere a "tornan las vacas", expresión de Ramiro II.
Muchos de estros animales, con teas encendidas en los cuernos, fueron
lanzados de noche contra el ejército moro, provocando una gran
confusión y siendo causa de su derrota. Encajonada entre sierras,
en la cabecera del Valle del Jerte, Tornavacas ha estado históricamente
muy marcada por su condición fronteriza con Castilla, tierra con
la que ha mantenido frecuentes lazos comerciales que perduran en los tiempos
presente. Es el obligado paso para la ganadería trashumante de
la limítrofe provincia de Ávila, por eso se ha abierto en
esta localidad un Centro de Interpretación sobre la Trashumancia
que hace homenaje a esta actividad llevada a cabo durante muchas décadas.
La localidad se ubica entre los impresionantes macizos de Gredos y la
Sierra de Béjar. El término municipal acusa grandes accidentes
en el terreno debido a las abruptas pendientes que se elevan a ambos lados
del río Jerte, que alcanzan los 2400 m. de altitud en los montes
del Calvitero. Su larga calle principal se divide en tres tramos; "Real
de Arriba", "Real de Enmedio" y "Real de Abajo",
unidos por dos puentes; el Puente Cimero (medieval) y la Puentecilla,
con un templete dieciochesco. En la arquitectura popular predominan vivienda
entramadas, si bien menudean edificios levantados enteramente con piedras.
Son casas altas y profundas, con balcones de escaso vuelo y solanas. El
gusto por las flores ornamentales se evidencia en la abundancia de tiestos
que copan los barrotes de galerías y antepechos. La iglesia de
Ntra. Sra. de la Asunción es de estilo Barroco. Alberga retablos
de los siglos XVII y XVII. Destaca el mayor, de finales del XVII. Lienzos
y tallas barrocas, especialmente la magnífica imagen anónima
del Santísimo Cristo del Perdón, de gran devoción
en el Valle, entronizada en 1645. Tornavacas conserva un número
importante de ermitas, consagradas al Santo Cristo del Humilladero, Santa
María Magdalena, los Mártires, Santa Bárbara y San
Martín. Se pude visitar el Centro de Interpretación sobre
la Trashumancia y la Alta Montaña.
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Valdastillas "Altitud: 639 m. Habitantes: 440"
Se erige en un magnífico mirador sobre el tramo medio de la cuenca
del río Jerte. Adentrándonos en el pueblo podemos apreciar
algunos ejemplos de arquitectura entramada de gran belleza, con edificios
que dejan al descubierto el tono rojizo del adobe y el ocre de la madera.
Sorprenden algunas balconadas corridas entre seis o más casas contiguas.
La iglesia, dedicada a Santa María de Gracia, data del Siglo XVI,
y posee dos retablos de cerámica talaverana.
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